
Había una vez en el balneario de Maitencillo un bote pescador en la caleta. Era un bote común y corriente con dueño y su respectivo nombre. Todos los días zarpaba alrededor de las 5:30 de la madrugada abastecer los puestos de la caleta.
Hubo un tiempo que la pesca empezó a ser muy escasa, la gente ya no iba a comprar haya y era mala época. Bueno, el dueño de este bote era Don Pipo que una vez de tanta desesperación se aburrió y zarpo a las 12 de la noche del día 29 de enero intentando conseguir algo oda la noche. La leyenda dice que Don Pipo nunca regreso y todo los 29 de enero a las 12 de la noche zarpa un bote sin capitán y sin regresar.